Conspirando a conciencia. Carta abierta a Antonio Turiel

Carta abierta a Antonio Turiel en respuesta a sus dos textos «Eres un pringao» y «Agitación, propaganda y confusión»


«Como siempre en la historia, también en este caso hay hombres y organizaciones que persiguen sus objetivos lícitos o ilícitos e intentan por todos los medios alcanzarlos y es importante que quienes quieran comprender lo que está sucediendo los conozcan y los tengan en cuenta. Hablar, por lo tanto, de una conspiración no añade nada a la realidad de los hechos. Pero llamar conspiracionistas a quienes buscan conocer los sucesos históricos por lo que son, es simplemente infame».


(Giorgio Agamben,
Dos palabras infames)



Querido Antonio,


hace años que te conozco, te sigo de cerca desde que empezaste a dar charlas públicas sobre el pico del petroleo; yo por aquel entonces estaba participando activamente en la red por el decrecimiento en Cataluña y difundiendo la problemática energética, ecológica y social que se avecinaba, así como la necesidad de realizar una transición hacia un nuevo tipo de sociedad.


Entonces pensaba que eras una persona plenamente metida en el «sistema» pero al mismo tiempo crítica con él, y ví con alegría como con los años ibas ampliando la conciencia de hasta qué punto había que cambiar las cosas de raíz si es que había que hacer alguna transición energética algun día.


Ahora me permito escribirte unas líneas para mostrarte mi desaliento frente a la forma en que deslegitimas a las personas que son críticas con el sistema en el momento en que éste está realizando una mutación trascendental hacia una sociedad mucho menos libre y más destructiva si cabe, del planeta y de los seres humanos. Me refiero a tus dos textos donde vilipendias a aquellos que tu llamas «conspiranoicos», metiendo en el mismo saco todo aquél que piense diferente acerca de la versión oficial de la crisis del coronavirus, tachando de idiota y pringado a quien critique, muestre escepticismo o cuestione la autoridad de gobiernos y expertos en todo este tinglado. Hay mucha gente que, quizás no tendrá estudios pero, con sentido común y sensatez, perciben claramente que algo huele muy mal en lo que está pasando.


Dices que hay mucho tonto suelto que se cree «más listo que nadie» y tacha de «borregos» al resto. Yo también veo a mi alrededor todo lo contrario, personas, entre las cuales te encuentras tú, que con los supuestos datos científicos y cifras consensuadas por delante de cualquier consideración, tachan de estúpidos e irresponsables a aquellos que cuestionan la rigurosidad de las informaciones que recibimos, los motivos profundos que existen detrás de la emergencia que se ha levantado y la gestión de esta pretendida crisis sanitaria.


«Tú, que eres una veleta...» «Tú que has ido cambiando de posición a lo largo del tiempo...»


En estos momentos inciertos que vivimos, lo difícil, o lo raro, para mí, es no dudar de nada. Es mucha la gente que, en medio de la conmoción creada y de las turbulencias vitales acarreadas por la situación, se ha puesto a pensar para tratar de entender de qué va la historia. Pensar, informarse, cambiar de ideas, conocer argumentos... desconfiar de y ser escépticos hacia los discursos y prácticas hegemónicas me parece un síntoma sano que deberíamos alentar. Porque no acabamos de salir del huevo, como insinuas; sabemos que el Estado no está ahí para protegernos y que la ciencia médica puede ser corrupta, elitista y usarse como un arma de poder. Con la que ha caído, con el nivel de sinsentido y deshumanización al que se ha llegado, muchos nos hemos sentido al borde de la locura y la desesperación y no es extraño que hayamos dado algunos tumbos hasta dar con explicaciones plausibles y cada vez más evidentes de por dónde van los tiros.


Sí, sabemos ver que los de arriba aprovechan las crisis para sacar tajada y embolsarse más dinero, haciendo una puesta a punto que se antojaba necesaria de todos modos. Esto no es ninguna novedad; lo ve la llamada izquierda, los sindicatos, la gente que constata cómo se le recortan derechos y salarios, cómo se le anulan trabajos, cómo suben los precios... en fin, lo que vemos todos: que nos la están metiendo doblada otra vez. No obstante, éste es sólo un aspecto, importantísimo pero muy superficial, de lo que está pasando.


¿Que con la covid y su duración los empresarios pierden dinero y no les interesa? Ahora eres tú quien aplica la brocha gorda.
Los ricos de verdad han ganado beneficios estratosfericos durante la pandemia, y son los que están más interesados en aplicar un cambio de paradigma. Los empresarios “pobres”, que al lado de los primeros son unos pringados, sí quieren que se acabe ya, se quejan de que así no se puede vivir.


Tenía que llegar una crisis y se ha aprovechado... Pues sí. Por supuestísimo, dices, no se podía saber que pasaría algo así... ¡Y tanto que sí! Era una de las probabilidades que se manejaban entre los grupos de poder y de expertos desde 2003 al menos, cuando hubo el primer brote de SARS. También es un escenario estratégico (que hasta ahora tenía más de construccion fictícia que real) que se manejaba por parte de las élites desde el inicio del milenio, junto con otras
amenazas como el terrorismo. Y asímismo, tiene que ver con la forma de entender la salud pública, una rama de la medicina que tampoco tiene nada de nuevo.


El analisis economicista, prácticamente el único no censurado en este asunto, es muy pobre, Antonio, aunque todo lo que dices es cierto. Esto va mucho mas allá, y tiene que ver con llevar a cabo una gran transformación de la sociedad, clausurar y digitalizar la vida, cosa que se hubiera hecho igual pero así se hace con más legitimidad y a pasos agigantados. Tiene que ver también con reducir costes, con imponer, como dice un amigo,un futuro rentable sin contactos... me parece muy grave que veas en esta situación
una crisis como cualquier otra y no entiendas el grado de preocupación que ha levantado en una parte –ínfima– de la sociedad, que se muestra inconforme pese a la sumisión generalizada.


No hay que ser muy avispado para no negar la hipótesis de que la covid haya sido un virus creado; no en vano un medio tan negacionista y conspiranoico como La Vanguardia publicaba hace unas semanas una noticia sobre los centros biotecnologicos oficiales y secretos que trabajan con material peligroso, que puede ser mal usado. «Natural» (provocado por el ser humano en su alteración del medio) o diseñado (las élites llevan tiempo temiendo el bioterrorismo), ¿cómo lo podemos saber? Tal vez dentro de un tiempo nos lleguen algunas luces acerca de su origen, aunque tampoco me parece lo más importante. El tufo de conspiración no tendría que olerse tanto en el preludio como en la trama.


Es sorprendente que tú  encuentres la conspiración detrás de los marginales movimientos anti-covid. Me parece que más allá de que haya grupos o tendencias que se quieran aprovechar del descontento de la gente, no será en este caso tampoco muy diferente a lo que pasa habitualmente en otros temas... ¿Tan mal estamos que piensas que no puede ser real la rebeldía popular? Internet tiene estas cosas: circulan convocatorias, informaciones, desinformaciones...


Me parece patético que juegues al argumento de que como la extrema derecha se está aprovechando del descontento social generado y capitalizando las tendencias críticas con la cuestión que nos ocupa (puesto que la izquierda es un cadáver que está mostrando una incapacidad flagrante de creatividad y de pensamiento crítico, ya no digamos de acción transformadora o desobediente) y son los que se hacen oír, y como nadie quiere ser tachado de ser de extrema derecha, debe ser que están equivocados. Rechazar argumentos porque «esto es lo que dice la extrema derecha» no nos dice nada sobre la veracidad de los mismos, y la verdad es la verdad la diga un fascista o un izquierdista.


Estoy de acuerdo en la apreciación acerca del conformismo y la poca reaccion social que hay en el mundo occidental en relación a todos los males del mundo que nos deberían tocar. ¿Cómo puede ser que la gente reaccione a todo lo que está pasando con la excusa de la covid y no contra la crisis climática, contra la contaminación del aire, etc.? Pues porque han habido toques de queda. Porque se ha parado la vida en muchos sentidos. No se ha podido acompañar a los muertos, ni ver a la familia ni amigos, ni pasear con los niños, ni bailar, ni ir al monte o a la playa... En una sociedad que está acostumbrada a sentir que tiene algun grado de «libertad», aunque sea ficticia y consumista, esto hace pensar. ¿Está justificado? ¿Tiene sentido?


Y también: se ha creado un discurso, una narrativa. «Ha irrumpido un virus maligno. Se esperan millones de muertes. Es una pandemia. Los hospitales se colapsarán...». Los medios no hablan de otra cosa. ¿No te parece sospechoso que, habiendo tantos temas de que preocuparse, sólo se hable de los datos de positivos, infectados y muertos por la covid?


Recortes de libertades, ya los había, claro, y algunas personas llevamos años luchado para contrarrestar la tiranía en sus diversas formas. Pero no me negarás, querido, que lo de ahora es una vuelta de tuerca especialmente dolorosa. Censura, monotematización, control social y un gobierno que ya no legisla sino que impone decretos ley y protocolos sanitarios inexplicables e indefinidos... un poder que con los medios que tiene a su disposicion, está mutando aceleradamente de una supuesta democracia burgesa o de la represión habitual, de la que hablas, hacia una guerra pura y dura contra la mayoría de la población.


La mascarilla no me la puedes defender sin más. Que es útil sólo para gente enferma y sólo si no se puede mantener la distancia o estás en lugares cerrados, lo ha dicho incluso la OMS y en muchos países no es obligatorio llevarla. Ni tan siquiera existe un acuerdo entre los médicos acerca de la imposición drástica que se ha hecho y de su utilidad.


La vacuna, claro, es incuestionable (¡nadie quiere ser como esos estúpidos e irracionales anti-vacunas!), aunque sea transgénica, aunque se haga demasiado rápido, aunque haya enormes intereses y luchas de poder detrás. Estoy de acuerdo en que se hace difícil imaginar que se pueda imponer más control social del que la misma gente felizmente conectada ya acepta hoy en día. No obstante, parece que el mal puede ir bastante más allá. Y con los medios actuales, es posible, y gracias a esta crisis se hará imprescindible rastrear a todos nuestros contactos a traves de aplicaciones móviles, hacernos chantaje si queremos salir y vivir: necesitaremos un carnet sanitario al día, que diga si hemos pasado o no cierta enfermedad, si nos hemos o no vacunado, si somos aptos o no para... en función de nuestra temperatura corporal. ¿A qué te suena? El buen ciudadano del carnet de crédito social chino será el ciudadano sano y altruista occidental. Ya se ha hablado, y con razón, de la nueva pandemia que viene, la del civismo superlativo.
Con la salud como religión y la tecnología como ostia sagrada... lo de menos será la vacuna. ¡Ay de aquel que no quiera pasar por los verificadores de salud!: en todo caso él sí será confinado y marginado, y se lo tendrá bien merecido, por irresponsable y por falto de amor y de altruismo.


La conspiración se está convirtiendo, dices, en un problema de orden público (sic). Pero resulta que los mismos que crean el gran desorden en el mundo, luego se erigen como defensores del orden y la ley, valiéndose de su poder sobre lo público. La red, este mar de libertad en el que podíamos navegar y navegar aparentemente sin consecuencias, se va convirtiendo cada vez más en un gran hermano que espía y que decide qué se ha de mostrar y qué no, más allá de los intereses empresariales, también con objetivos políticos. Cualquier desviación de la norma se puede leer como un «atentado a la salud publica»; se tergiversan los valores sociales y la gente traiciona sus propios sentimientos, ideales... Estamos viviendo una crisis ética de gran magnitud, en que se está poniendo a prueba no sólo nuestro sistema inmunitario sino nuestra dignidad como seres humanos, testeando hasta qué punto estamos dispuestos a obedecer, a creer, a no cuestionar, a colaborar, a adherirnos a las instituciones que nos hacen mantener un sistema suicida y a sus normas absurdas.

La pandemia en sí no es una estafa, nos dices, sólo su gestión lo es. El problema existe, los hospitales estan abarrotados...


Los hospitales se colapsan cada año en epoca de gripes, debido, en parte, a la degradacion del sistema médico público desde hace decenios. ¿Cómo podemos saber si el colapso se debe al número de casos o al estado de los hospitales? Ahora mismo, ni los hospitales ni las UCI están abarrotadas, es la propia crisis la que está colapsando los centros de salud primaria, por la imposición de realizar pruebas PCR.


La explosión del mundo online que se ha visto durante el confinamiento y el mundo virtual (teletrabajo, teleestudio, telecultura...) que se prefigura como la nueva normalidad, hacen que la aplicación de la tecnología 5G sin ningún principio de precaución no se vea tan lejana. La propia realidad que se ha creado a raíz de esta pandemia hará necesaria esta tecnología, que servirá, principalmente, para traficar con nuestros datos con mayor rapidez y permitirá la continuación y ampliación de una sociedad hiperconsumista, insostenible a nivel social y ecológico. Haya más o menos relación causal entre la pandemia y lo que algunos ya llaman «doctrina del shock digital», esto no es motivo para despachar alegremente la cuestión por no querer caer en las teorías que vinculan una cosa con la otra. La verdad es que la distopía que estamos viviendo está dejando atrás cualquier escenario que hace pocos meses hubiéramos visto como de ciencia ficción, y el 5G, tarde lo que tarde, ha venido para quedarse.


Como tú, yo también creo que perdiéndonos en disputas espurias no se cambia nada, pero sí veo necesario en el momento actual posicionarse y si puede ser no caer en la táctica del poder que siempre es dividir y vencer. ¿Cómo nos van a vencer? Pues precisamente marginando y desprestigiando toda voz crítica, ridiculizando y tergiversando cualquier contestación y haciendo que aquellos preocupados por el rumbo de los acontecimientos pero que piensan que hay que luchar para redirigir democráticamente las cosas (reformistas), se alejen de posiciones radicales con las que pueden estar más o menos de acuerdo en cuestiones concretas, pero con las que, en mi opinión, merecería la pena hacer frente común. Porque si no, se acaba siendo uno con el bloque oficial-hegemónico en contra de una minoría que se ve acallada, excluída y marginalizada. Es una vieja historia...


En este sentido, creo que habría que empezar por permitir la libertad de expresión aunque a veces se digan burradas. Hay que estar dispuesto a desmontar las mentiras, medias verdades, confusiones o malinterpretaciones que se pueden dar desde posturas antagónicas a los discursos oficiales, ayudar a ejercer el pensamiento crítico y argumentar, pero no permitir la simple censura, los borregos no desaparecen cuando cierras una web o un canal de youtube, simplemente les das más motivos para sentirse unos héroes perseguidos.


Asímismo, no podemos presenciar como si nada pasara, cómo los medios oficiales están vendidos a una sola versión de los hechos. En esta crisis se ha mostrado como nunca que repiten simple y llanamente los mensajes de los poderosos, que son una correa de transmisión del poder. Han renunciado a investigar, a informar, a hacer pensar y a contar con diversidad de opiniones y ahora se dedican a reptir consignas a los ciudadanos, so pena de caer en alguna irresponsabilidad o incluso delito, si se embarcaran en según qué cuestiones.


Dices que pensemos en cuáles son nuestros problemas reales. Allá voy, para acabar. El virus del desamor. La ceguera de la tecnología. El envenenamiento de la Vida. La mega acumulación de dinero y poder en pocas manos. La sumisión que ha hecho mella entre la gente. La saturación de informaciones y la falta de reflexión.


Viendo el panorama lo mejor será que los populistas (no en su sentido despectivo actual, sino entendido en su sentido original, como los amantes de las gentes del común, que quieren democratizar el conocimiento y la sociedad) y los herejes de nuestro tiempo, dejemos de creer en los ilustres expertos, de pedir seguridad y dádivas a los Estados y de vender nuestra alma al dios de los Datos que todo lo ve. Que nos pongamos a desintoxicar el cuerpo y la mente, recuperemos la interioridad y el vínculo directo. A partir de aquí, habrá quienes lucharán para intentar democratizar esta cuarta revolución digital, y habrá quienes estimen más interesante labrar el camino hacia una fuga imprescindible.


Laia Vidal
laieta@integralivital.net

¿Qué feminismo para qué vida común?

Colaboración en el número 45 de la revista vasca Ekintza Zuzena. Siguiendo a este artículo han publicado también “Los sexos en tiempos del género” que también merce una buena lectura.

«¡Libertad e igualdad para la mujer! Qué esperanzas y aspiraciones despertaron estas palabras cuando se pronunciaron por alguna de las más nobles y valientes almas de aquellos días (…) Mi esperanza se encamina igualmente hacia ese objetivo, aunque mantengo que la emancipación de la mujer, como se interpreta y se pone en práctica en la actualidad, ha fracasado en conseguir ese gran fin. Ahora la mujer debe hacer frente a la necesidad de emanciparse a sí misma de la emancipación si realmente desea ser libre».

(Emma Goldman, La tragedia de la emancipación de la mujer)

«Yo no soy feminista; nunca lo fuí y muchas veces he hecho ya esta declaración. No obstante, empieza a preocuparme el feminismo, porque comienza a manifestarse en la mujer un sentimiento de preocupación de su significación social y está muy expuesto a que sufra desviaciones lamentables.(…). El feminismo implica masculinismo y lo único que faltaba, en el actual caos social, es que la mujer, al querer reivindicar sus derechos, se colocara enfrente del hombre, en actitud hostil, y que éste se mofara y hasta se preparara a combatirla en éste, su resurgimiento social».

(Antonia Maymón, pedagoga anarquista 1881-1959)

Punto de partida

Ha llovido mucho desde nuestro escrito Juntas contra el sexismo y la opresión. En él, un grupo de compañeros que habíamos ido reflexionando durante más de un año juntos sobre nuestras experiencias en las relaciones entre sexos y sobre la forma de entender y abordar los conflictos de género en el seno de los feminismos y los movimientos sociales, tratábamos de hacer una crítica constructiva y proponer un nuevo enfoque, que denominábamos antisexista, para aproximarnos a unos temas muy sensibles y controvertidos, que desde entonces no han dejado de serlo.

CONTINUA LEYENDO

Nosotras, mujeres de Euskalduna

Cuando estábamos juntos tras la barricada,

las manos en tus bolsillos eran también mis bolsillos vacíos,

Cuando casa y calle estaban del mismo lado,

puesto que aún existía casa y decir calle era decir vínculo.

En las fábricas luchábais para mantener un puesto

que no era más que el reflejo de la tierra de antaño,

usurpada por los mismos de siempre.

Al menos teníamos un enemigo común.

Ahora somos comunes enemigos,

nos quieren enfrentados

para su mejor dominar.

Rompieron la solidaridad de clase,

ahora van a por la solidaridad familiar,

tu y yo rompemos,

gana el Estado y el Capital.

Hasta que solos, vencidos, ya no quedará a quién pisar,

danzarán frenéticos sobre nuestras cenizas,

la pólvora se convertirá en polvo

e imperará un sueño amnésico

del que quizás no podremos despertar.

Dels llibertaris i la llibertat: passat, present i futur de l’anarquisme i el fet català*

[ En castellano más abajo]

Aquí podeu llegir la meva aportació al llibre col·lectiu “Anarquismo frente a los nacionalismos”, on participen també Manel Aisa, Miquel Amorós, Octavio Albedrola, Juan Pablo Calero, Pep Castells, Rafael Cid, Miguel Gómez, Tomás Ibáñez, José Ramon Palacios, Fernando Ventura y Julio Reyero.

És important que es doni aquest debat en el moment actual, així que us recomano el llibre, editat per Qeimada i la FAL.

Dels llibertaris i la llibertat*

Passat, present i futur de l’anarquisme i el fet català

Introducció

En aquest article farem un brevíssim i no exhaustiu recorregut per la relació de l’anarquisme i el moviment obrer amb el fet nacional català des de finals del segle XIX aproximadament, fins a finals del segle XX, amb alguns repunts de l’actualitat. Veurem la catalanitat primera dels sectors obrers, la manca de projecte polític i discurs anarquista en relació al fet nacional, les aliances puntuals entre obrerisme i nacionalisme català i la relació de tot plegat amb el context històric i la ideologia dominant de cada moment. En segon lloc, parlarem del context actual a Catalunya en el marc del sistema globalitzat, així com dels posicionaments dels sectors llibertaris en el procés viscut a Catalunya en els darrers anys. Ens preguntarem sobre els fonaments i contradiccions d’aquest procés davant l’habitual escepticisme i plantejarem una estratègia per defensar el fet nacional sense caure en el nacionalisme ni en la constitució d’un nou Estat. Finalment, també apel·larem a la solidaritat i al posicionament actiu per part d’altres pobles i persones dins el que s’anomena Espanya i més enllà, en base a una autocrítica front a les formes de pensar llibertàries més habituals, en el marc d’una proposta de confederació de pobles lliures.

Continua llegint «Dels llibertaris i la llibertat: passat, present i futur de l’anarquisme i el fet català*»

Llibre “Komun: assamblearisme i comunalisme a Euskal Herria

Amb aquest post m’agradaria difondre el micromecenatge del llibre #Komun, d’en Pablo Sastre, així com per animar-vos a fer alguna aportació. Ja tenim més de la meitat del camí fet, però encara necessitem suport per fer realitat aquest projecte, volem tenir Komun per #SantJordi2018. Ho aconseguirem? També depèn de tu!

Aquí teniu l’enllaç al verkami: https://www.verkami.com/locale/ca/projects/20049-komun-assemblearisme-i-comunalisme-a-euskal-herria

Per fer una mica de boca us copio unes ressenyes del mateix Pablo sobre dos dels seus llibres. El primer és “Batzarra, gure gobernua” (L’assemblea, el bon govern del comú, es podria traduir), en el qual es basa la primera part del llibre «Komun». Després parla una mica de la seva altra obra traduïda al castellà, “La presencia de las cosas”. Finalment, un comentari sobre la tecnologia i una traducció d’un article seu aparegut a la revista «Berria» el juny de 2016, que ens pot connectar amb la segona part del llibre «Komun», ja que es titula «Ampliando el común».

En Pablo diu al llibre que esperem que es publiqui ben aviat que, mentre els humans estan desenvolupant certes capacitats, com ara desplaçar-se ràpidament o estar en diversos llocs alhora, n’hi ha d’altres que s’estan deteriorant greument: la capacitat de reflexió, o de revoltar-se, per exemple.

Jo no vull que seguim perdent-les….per això difonc aquest llibre imprescindible, que motiva a la reflexió i a l’acció amb un llenguatge senzill i sensible que ens travessa els cors.

Espero que sigui del vostre interès!

Continua llegint «Llibre “Komun: assamblearisme i comunalisme a Euskal Herria»

Reflexions sobre el 25N: Drets, mercat i violència estructural. Canviem de paradigma? (CAT/CAST)

(en castellano más abajo)

Ens trobem un any més davant el 25N, data marcada oficialment per la ONU com a «Dia internacional contra la violència cap a les dones».

Continua llegint «Reflexions sobre el 25N: Drets, mercat i violència estructural. Canviem de paradigma? (CAT/CAST)»