Reflexiones para el desarrollo de una Revolución Integral

integrarevolutio

Comparteixo aquest text que vaig escriure per una presentació a la primera trobada de Revolució Integral realitzada el mes de maig de 2015 a la serra de Madrid. Podeu trobar més informació d’aquesta trobada aquí: https://www.revolucionintegral.org/


¿Qué es una Revolución Integral?

“Una decisiva alteración cualitativa, al mismo tiempo social, personal y axiológica..”(Félix Rodrigo Mora)

“Un proceso de significación histórica para la construcción de una nueva sociedad libre y  autogestionaria, basada en la autonomía y la abolición de las formas de dominación vigentes y en el desarrollo de valores como el amor, la verdad, la convivencia, el esfuerzo desinteresado, la virtud, la cooperación, etc.
(integrarevolucio.net)

1)Importancia de la renovación de las ideas y de la apuesta por los ideales. El desarrollo del factor subjetivo-consciente.

“Debemos ir cada vez más lejos en nuestras ideas para poder ir cada vez más lejos en nuestras prácticas”
(Murray Bookchin)

“Un movimiento obrero con ideales es revolucionario, un movimiento obrero sin ideales no es nada”
(Heleno Saña)

Un factor esencial para el desarrollo de la Revolución Integral es construir y dar a conocer ideas e ideales suficientemente objetivos y de calidad. Hay que acudir a todos los medios e instrumentos para hacer circular formulaciones transformadoras y revolucionarias. Tenemos que dar y ganar la batalla de las ideas.

Construir y formular, lanzar y difundir ideas no es tarea que se pueda delegar en alguna persona, o en un pequeño grupo. Todas y todos han de hacerla, con materiales ajenos, si así lo desean, pero también con elaboraciones y textos propios, de creación personal y colectiva. Éstos se han de referir a las cuestiones fundamentales de nuestro tiempo.

Las ideas e ideales inducen comportamientos y ocasionan transformación social y personal. De ellas saldrá la revolución si ellas son revolucionarias.

2)Epistemología basada en una combinación de saber experiencial, generalizaciones orientadoras y el análisis ateórico de la realidad.

Las personas no se equivocan generalmente en aquello que dicen o remarcan sino en lo que no aceptan o pasan por alto. Debemos aspirar a un saber que incluya cuantas mas verdades mejor, más allá de parcialidades. Un saber integrador y amplio. La experiencia de la vida es fundamental para reflexionar sentidamente. También lo es el esfuerzo en el máximo objetivismo y la mirada desinteresada, el mirar la realidad con atención y con los mínimos prejuicios posibles. Asimismo las aportaciones y orientaciones teóricas pueden servir, si no pretenden omnisapiencia y si no se convierten en un saber dogmático sino en uno que busca dar sentido y visión más allá de las limitaciones de la experiencia humana directa, del presente continuo. Un análisis atemporal y más allá de lo experiencial puede ser de utilidad puesto que el ser humano busca siempre sentido, comprensión, y en cierto modo porque no, coherencia, y eso no lo puede alcanzar sólo con el material que tiene a mano en su cotidianedad.

3) Revolución axiológica: el único axioma, ¡nuestros valores!

Las bases ideológicas de la revolución integral que proponemos y practicamos no deberían basarse en axiomas que se autodeducen y autreplican en una cadena de causa-efecto, puesto que en este proceso todo lo que se puede ganar en coherencia se puede perder en verdad. Al mismo tiempo, no deberíamos pretender basarnos en una objetividad absoluta, puesto que la verdad siempre es concreta y parcial, finita y posible, nunca absoluta. Pero no caer en esta trampa de la verdad objetiva tampoco nos debe llevar al relativismo absoluto o al conformismo del posmodernismo, que apuesta por el subjetivismo como única posibilidad de aprehensión de la realidad. Valga la redundancia, hay que integrar al sujeto en la mirada objetiva, para superar estos escollos. Integrarlo, intentando pues la máxima objetividad pero teniendo en cuenta que detrás del que observa, explica y cataloga hay también un ser humano con sus valores y su propia forma de entender el mundo, y un ser humano que con su mirada transforma, porque forma parte del mundo. Por esto, si bien no hablamos de revolución axiomática en el sentido de teoría rectora, si podemos hablar de revolución axiológica, pues ponemos sobre la mesa la necesidad de autoconstruir unos valores y principios desde los cuales analizar y transformar la realidad.

4)¿Qué valores para una revolución integral?

He aquí algunos valores que pueden ayudarnos en nuestro camino de autoconstrucción virtuosa, partiendo de unas bases bastante distantes a ellos puesto que la formación socio-cultural del presente nos arrastra interesadamente hacia otros lares.

-Esfuerzo desinteresado vs interés particular

«¿Cómo actuar? En contra de quienes consideran que el cambio social y personal proviene del forcejeo por imponer y realizar los propios intereses corporativos, a menudo egoístas, lo cierto es que aquél, para ser verdadero, debe provenir de metas desinteresadas y sublimes, de ideas e ideales, de valores compartidos y designios trascendentes, de la recuperación de la virtud individual y la virtud cívica. Sólo sobre esa base tienen legitimidad, pertinencia y operatividad las necesarias transformaciones económicas y políticas».
(Félix Rodrigo Mora)

Preguntarnos en cada ocasión qué podemos dar, cómo podemos darnos, más que qué vamos a poder sacar y cómo podemos recibir, es hoy una actitud claramente revolucionaria.

-Amor, convivencialidad y búsqueda de la verdad.

«El amor, entendido como actitud bondadosa, empática y sublime hacia nosotros mismos y hacia nuestros iguales, la convivencia satisfactoria y la ayuda mutua, el mirarnos y reconocernos, el amarnos y fundirnos en intereses y un sentir compartido, deberían presidir nuestros actos y nuestras vidas. Al mismo tiempo, la búsqueda de la verdad concreta-finita, la indagación y la introspección, la crítica así como la autocrítica, son también virtudes cardinales en la transformación que anhelamos, puesto que sólo avanzamos con amor y con verdad».

Uno sin lo otro no puede ser, pues no podemos quedarnos con los corazones secos y las cabezas ilustradas o bien con los corazones rebosantes y una inquietud interna que sólo la búsqueda de la autenticidad puede remediar. En este sentido vamos a aprender de la máxima “Lo cortés no quita lo valiente”. Al mismo tiempo y relacionado, vamos a tratar de basarnos en una pedagogía de lo positivo, negandonos al hipercriticismo imperante y tratando de “buscar y alentar todo lo positivo que se haga con independencia de quien lo haga. También, para aprender de ello”.

-Importancia de la responsabilidad y el compromiso individual. No seguidismo.

«Una sociedad jerárquica requiere de sujetos sin creatividad ni iniciativa propia, seres dirigidos que actúen como el engranaje de la máquina, sin ninguna libertad ni elección, instrumentos puros condenados a su destino, pero una sociedad libre necesita de individuos fértiles y creativos en todos los sentidos».(Prado Esteban)

Valoramos la iniciativa individual y la responsabilidad, nos apoyamos en los grupos en qué participamos pero íntimamente buscamos dar lo mejor de nosotros y nos lanzamos a ello con determinación y valentía. Nos inspiramos en otros no para hacernos cómplices de un seguidismo ciego, o para delegar en ellos las tareas en las cuales todos debemos colaborar, sino para admirar las virtudes posibles y universales y encarnarlas en nuestras propias vidas. Propiciamos una sinergia colectiva basada en una individualidad robusta y auténtica.

-Libertad

No podemos ser seres dignos ni verdaderamente humanos si no luchamos por nuestra integridad y dignidad, producto de orientarnos hacia la libertad, interior y exterior. Libertad para ser y hacer, junto con nuestros iguales.

5)Análisis y propuestas integrales, no sólo economico-políticas. Más allá del politicismo y el economicismo: transformación integral del sujeto y de la sociedad.

«Conviene repetir que la idea de mutación revolucionaria total no es politicista ni economicista, pues se propone promover un cambio sustantivo en las conciencias, en los valores, en los comportamientos. Una transformación o conversión interior de las personas. Un flujo de la vida inmaterial y de los atributos espirituales. Si el sujeto no se hace cualitativamente mejor es imposible el cambio político, social y económico. Éste, a su vez, está para permitir a la persona su auto-mejora en lo espiritual y corporal».(Félix Rodrigo Mora)

«No estamos hablando de una mutación meramente política, ni siquiera en el sentido más profundo y amplio del término, sino de una transformación también psíquica y espiritual. La propuesta de Revolución Integral sugiere una superación del falso dilema entre cambio social o cambio personal. Cambiarnos positivamente a nosotros mismos nos conduce a querer cambiar la sociedad y, viceversa, la lucha por cambiar radicalmente la sociedad nos conduce a la ineludible necesidad y al ardiente deseo de transformarnos a nosotros mismos, ya que aquella ha imprimido en nuestra personalidad sus indeseables señas».(Blai Dalmau)

El proceso de revolución en el cual nos inscribimos no es una revolución meramente ideológica y política, al estilo de las revoluciones del siglo XIX y XX. A pesar de que el vocablo revolución normalmente se ha encerrado en el ámbito político, consideramos que lo revolucionario va mucho más allá de lo político para abarcar todos los ámbitos en los cuales hace falta realizar una transformación cualitativa del orden vigente de cosas. Esto quiere decir que la revolución integral apuesta por una transformación de las dinámicas sistémicas en ámbitos tan dispares como la ciencia, la psicología, la alimentación, la ética, la historia, las relaciones personales y sexoafectivas, la agricultura, la energía, etc.

Al mismo tiempo, esta gran transformación que proponemos no es una tarea meramente intelectual sino también moral, afectiva, corporal, espiritual; «En aquélla la vida psíquica se implica y realiza al completo. Lo emotivo, volitivo, pasional y afectivo, todo lo que son las potencias o atributos anímicos del ser humano, tiene su sitio. (…)Usando la terminología clásica se puede decir que valoramos las virtudes morales tanto como las intelectuales».

6)Estado y capitalismo son dos caras de la misma moneda. Una revolución integral es también una revolución auténticamente democrática y anticapitalista.

«El análisis radical de las crisis económica, política, social, cultural y ecológica revela que todas ellas comparten una misma matriz, un trasfondo común: la concentración de poder que se reproduce y se acrecienta a través de las dinámicas motrices del sistema estatal-mercantil y de sus valores correspondientes».(Blai Dalmau)

Queremos una revolución integral para acabar con la dictadura parlamentarista en forma de “democracia” representativa, y por tanto, una revolución integral para construir una sociedad sin Estado y sin capitalismo. El régimen actual, hay que decirlo alto y claro, es una dictadura de las instituciones internacionales políticas y económicas y de los Estados nacionales a ellas sometidas. Esto es un secreto a voces. Deslegitimar este sistema es imperativo, denunciarlo como lo que es, un régimen amoral, represivo y oligárquico, opaco, que no mira el bien público; el “Estado Social” no es más que un estatismo con rostro humano, como existe también supuestamente el capitalismo con rostro humano.

Apostamos pues por un régimen político cualitativamente diferente al actual, no sólo más “participativo” en el ámbito político, sinó integralmente participativo en la vida toda.

Al hablar de democracia nos referimos a un régimen antitético al Estado y al capitalismo, los cuales, por mucho que se disfracen de «democráticos», constituyen formas de oligarquía política y económica respectivamente. Recuperando el significado original del término, concebimos la democracia como el ejercicio directo de la soberanía por parte del pueblo, a través de Asambleas, las instituciones fundamentales basadas en la libertad de expresión, la fraternidad convivencial y la igualdad de poder.

«La Revolución Integral no se puede hacer en connivencia con el Estado, sino sólo contra el mismo, cosa que diferencia los planteamientos revolucionarios integrales de los «Procesos Constituyentes» y de los partidos de izquierda que se autoproclaman anticapitalistas pero no impugnan la idiosincrasia oligárquica del complemento funcional del capitalismo, es decir, el Estado moderno».(Blai Dalmau)

Una revolución como la que proponemos, en el sentido de cambio sustantivo en el orden social y psíquico vigente, es un proceso en el cual entran en confrontación ideas y valores opuestos a nivel immaterial (ideas, valores, cosmovisiones) y material (prácticas, experiencias, formas de vida, instituciones) dada su incompatibilidad e imposibilidad de coexistir a medio-largo plazo, a medida que las que tienen un carácter emancipador van cobrando importancia y adquiriendo fuerza.

7)No al reformismo como cosmovisión. Por una transición del “bienestar dado” a la “autogestión lograda”.

«En oposición a quienes creen que sólo es posible el reformismo, las “soluciones” institucionales, siempre politiqueras y monetizadas, el vivir “mejor” bajo el actual régimen de dictadura y deshumanización, aquél comunica que la revolución es fundamental finalidad, idea, proyecto e ideal (…) Cuando lo que domina es una mentalidad socialdemócrata centrada en la demanda de más dinero, más servicios estatales, más medicina alopática, más escuela aniquiladora del pensamiento creador, más derechos formales y más consumo, con olvido de la parte específicamente humana, la inmaterial, nos proponemos pensar, proyectar e ir realizando una revolución total, que afecta a la economía y a los valores, a la política y a la ética, a la estética y a la erótica, al trabajo y a la espiritualidad, a la educación y a la diversión, al campo y a la ciudad, a la sociedad y al individuo. Una revolución que, por serlo, se hace afirmando al pueblo y negando a las instituciones estatales».(Félix Rodrigo Mora)

«La impugnación del antiguo sistema y la construcción del nuevo tienen que desplegarse de forma gradual para transformar firmemente las condiciones institucionales y de conciencia. Pero el hecho de que concibamos una revolución progresiva no significa que caigamos en el reformismo: nuestras luchas no impugnan el «mal funcionamiento» del sistema establecido sino su propia esencia y nuestras prácticas constructivas no pretenden complementarlo sino sustituírlo.»(Blai Dalmau)

Más allá del reformismo y de las utopías alejadas de la realidad se extiende todo un campo de acción. Debemos reivindicar y construir este campo de acción. Ni creemos que el mundo actual sea el mejor de los mundos posibles, ni apostamos meramente por el posibilismo de pacotilla, ni nos contentamos con migajas por más necesarias que puedan ser en un momento dado -ahora mismo podemos y debemos defender instituciones sociales “públicas” sin las cuales en el breve plazo colapsariamos, por estar la sociedad totalmente desestructurada a nivel de lazos de autogestión comunitaria- . Así, no negamos la necesidad de mantener determinadas redes y espacios “públicos”, pero nuestro objetivo es la autogestión total de la sociedad en todos los ámbitos, el rehacer una comunidad y un individuo que asuma las tareas de la vida en su plenitud e integralidad. Por esto no hacemos un dogma de la defensa del Estado de Bienestar ni nos parece la única meta reivindicable. Debemos construir una estrategia para la defensa de nuestras necesidades espirituales y materiales presentes como meta secundaria aunque importante y para la autoconstruccion y creación de formas autogestionarias con el fin de reemplazarlas, como meta primera y última.

8)La autoconstrucción del sujeto como pieza cardinal de la revolución integral.

«Vencer por virtud»(Plutarco)

«La principal fuerza motriz de la Revolución Integral no serán los intereses particulares, inmediatos y materiales de las personas, sino más bien la calidad moral y la riqueza interior de éstas. Tal revolución no será fruto de las «leyes de la historia» ni de los «intereses del proletariado” (…)la fuerza motriz y el factor decisivo será la virtud de las personas. La virtud, es decir, la cualidad moral de los sujetos o, en otras palabras, la capacidad de ser felices obrando debidamente. Podemos decir, así pues, que la Revolución Integral que concebimos es una revolución virtuosa.»(Blai Dalmau)

La destrucción del sujeto en la sociedad contemporánea es un escollo que debemos comprender y superar si queremos avanzar en cualquier cambio sustantivo. Los seres humanos componemos la sociedad, y de nosotros y nuestra calidad autoconstruida depende cualquier avance que queramos realizar. Por eso, necesitamos recuperar la dimensión ética de la persona para reconstruirnos como seres con consciencia, volición y virtud. Un factor clave para el avance de una revolución integral sería el desarrollo de una ética basada en aunar lo mejor de la cultura occidental (los clásicos griegos y romanos, por ejemplo, y algunos valores del cristianismo primitivo, si cabe, entre otros posibles referentes) sin olvidar las aportaciones relevantes de otras culturas y cosmovisiones orientales, que se rigen por principios válidos y quizás complementarios y necesarios.

La ética occidental greco-romana se ha basado sobretodo en la idea de la autoconstrucción del sujeto a partir del desarollo de la virtud. La virtud se entendía como la capacidad de llegar a ser la mejor versión de persona que uno puede ser, de desarrollar al máximo el propio potencial. Al mismo tiempo, los clásicos pueden ser una inspiración para desarollar una virtud cívica, dado que las condiciones de su sociedad ponían mucho émfasis en la polis, en el desarollo de ciudadanos útiles a la comunidad. Es decir, la autoconstruccion en base a la virtud tiene una dimension interna-personal y externa-social. Asimismo, si bien la cultura occidental ha puesto más énfasis en el trabajo personal como autoconstruccion en base a la virtud, la cultura oriental ha puesto de relieve el autoconocimiento y el respeto de la esencia, del dejar ser, de la aceptación y la espontaneidad. Pensamos que pueden existir elementos interesantes en ambos enfoques que habrá que comprender más prodfundamente para destriar aquellos que consideremos positivos.

La noción de virtud nos conecta directamente con el objetivo del cambio revolucionario. Cuando hablamos de “Vencer por virtud” nos referimos al hecho de que un proceso de revolución integral pone encima de la mesa la importancia decisiva del avance de los factores cualitativos y no tanto los cuantitativos de los cambios promovidos.

El desplome de la ética en nuestro tiempo se debe a diversos factores. Por un lado al olvido del sujeto-persona concreta por parte de los movimientos decimonónicos, obsesionados por las “leyes históricas” de carácter más o menos objetivo; por otro lado, al amoralismo burgués del siglo XX que, en su proceso de cuestionar efectivamente los valores heredados, negó de algun modo la importancia de toda ética en bloque; y finalmente, al posmodernismo subjetivista del siglo XXI, donde no pocas veces las virtudes del pluralismo se malinterpretan como un “todo vale” que parece imposibilitar cualquier juicio de valor.

9)Una espiritualidad liberadora.

«El ser humano en su estado natural tiene necesidades espirituales apremiantes que la sociedad actual, al reducir a aquél a mano de obra asalariada y a criatura perteneciente al Estado, niega y reprime. Por tanto, el proceso de Revolución Integral tiene que abrir una fase de acción revolucionaria en pro de una espiritualidad intensa, cotidiana y liberadora».(Félix Rodrigo Mora)

Con el abandono de la dimensión espiritual o trascendente de la existencia humana ha ocurrido algo semejante que con el destierro de la dimensión ética. Esta dimensión básica de la vida humana se ha reducido/equiparado más o menos interesadamente con las religiones organizadas y heterónomas, que a menudo se han utilizado para alienar y dominar a los pueblos. Esta identificación de la dimensión espiritual con la religión y con la institución de la iglesia, ha producido un rechazo per se a ahondar en estas cuestiones, por parte de ciertos movimientos y personas con voluntad transformadora. Como esta dimensión en parte se rechaza y se ignora, pero aún así siguen existiendo unas necesidades profundas del alma de las personas, nos encontramos con unas respuestas sistémicas a esta “demanda espiritual” que derivan en la mayor parte de los casos en un mercantilismo basado en “narcóticos espirituales” para la evasión, o a algunas disciplinas new age o místicas que, si bien pueden contener elementos enriquecedores, resultan al mismo tiempo de dudoso orígen y confuso significado. Así, en este campo se ha pasado de la alienación y la dominación explícita por parte de las instituciones de poder al consumismo y a la importación de mercancías alienas, en lo que parece ser un nuevo tipo de dominación. Para ir saliendo al paso en estas cuestiones deberíamos evitar una espiritualidad nárcotica que pretenda evadirnos de la realidad y su dureza. La espirtualidad que queremos debe hacernos fuertes para ser útiles al mundo, no para alejarnos de él sino para intervenir más efectivamente en él. En este sentido, tenemos una gran labor por delante de creación y redescubrimiento de celebraciones y rituales, acordes con nuestra cosmovisión y valores, también de desarrollo de propuestas de ejercicios espirituales individuales y grupales, etc.

10)Una nueva forma de concebir el trabajo. No al trabajo asalariado.

«[Deberíamos] construir una diatriba bien trabada contra el trabajo asalariado, para contribuir a crear un nuevo trabajo productivo y creador, propio de seres humanos libres y responsables, en una economía autogestionada».(Félix Rodrigo Mora)

El trabajo asalariado, o la mayor parte de él en la actualidad, es degradante y poco útil, no nos deja tiempo para pensar ni para relacionarnos, es jerárquico y competitivo, parecelado e hiperespecializado y como tal a menudo falto de sentido. Es la neoesclavitud moderna, en el sentido que implica una coaccion, desde el momento en que nuestras necesidades básicas dependen del dinero y que el dinero se consigue mayoritariamente en un trabajo asalariado. Esto tendría que cambiar. Nuestras necesidades básicas no deberían de depender del dinero y así los seres humanos no dependeríamos del trabajo asalariado. Al mismo tiempo  no cualquier tipo de trabajo es malo y degradante. Podemos imaginar un trabajo cooperativo y horizontal, útil y con sentido para la persona y para la colectividad, con un grado de especializacion necesario e inevitable pero no absoluto, en el marco de muchos otros trabajos/funciones que una persona integral puede realizar. Un trabajo multidisciplinar o polivalente, comunitario, libre, que no te lo juegues todo en él, no dependiente de instancias superiores que dicten las normas a qué atenderte -Estado, Mercado- sino autogestionado y que fomente la autodependencia cooperativa.

En este camino es de fundamental importancia analizar la cuestión y sugerir respuestas  teniendo en cuenta los múltiples factores que se relacionan. La emancipación del trabajo asalariado pasa por recuperar los lazos sociales, resituar el papel del dinero como un medio más de intercambio y no el todo, etc. Hay que decir alto y claro que no somos “homo economicus”, seres humanos que sólo vivimos para la producción y el lucro, sino seres integrales. “Nuestro oficio no es nuestro destino”. Somos mucho más que el trabajo que hacemos. Si el trabajo que hacemos es degradante, debemos ser aún más resistentes en otras esferas de la vida, rebelarnos contra la pasividad que nos impone el salariado, esforzarnos por vivir con creatividad y viveza es parte de la revolución que necesitamos. Braverman y Weil describen magnigficamente las miserias del trabajo asalariado en sus respectivas obras pero necesitamos análisis más actuales, analíticos y experienciales-reflexivos acerca de la situación del trabajo en el mundo moderno y su previsible evolución.

En relación a las propuestas, proximidad, economía del regalo, trueque..todo son procesos que pueden contribuir a acabar con la esclavitud asalariada, aunque de momento de forma parcial. También el trabajo cooperativo y autogestionario es válido, aunque se tiene que tener en cuenta que esta forma de trabajar en un marco competitivo como el que vivimos puede ser muy dificultosa y contradictoria, y hasta llevarnos a la autoexplotación. Así, teniendo en cuenta las circunstancias de cada quién y las posibilidades/voluntades de acción, tenemos que ver qué podemos hacer e intentar satisfacer las necesidades espirituales y materiales de las formas más creativas posibles.

Finalmente, sería importante tomarse las tareas revolucionarias con disciplina y con seriedad, en cierta forma como si fuera parte de un trabajo del que deberíamos vivir -hecho que, de algún modo es totalmente real, puesto que nuestra alma también vive de estas cosas-. Al mismo tiempo, no haría falta caer en el activismo profesional, que nos puede alejar demasiado de la realidad y convertirnos en “homo politicus”.

11)Por una crítica adecuada de la tecnología y la ciencia.

El desarrollo de nuestra sociedad tecnológica lleva apareado un sinfín de consecuencias que nunca acabaremos de comprender en su amplio alcance. Son muchas las críticas que se hacen a la tecnología y las denuncias de su impacto en la vida humana y natural. Al mismo tiempo existen ciertas ventajas que cabría celebrar y que quizás podemos aprovechar positivamente para fines revolucionarios y transformadores. Lo que es seguro es que vamos a una sociedad hipertecnologizada pero deshumanizada y desconnectada, por lo cual corremos el riesgo de que los avances técnicos no se correspondan en absoluto con los desarrollos humanos y éticos pertinentes a una sociedad humana. La tecnología puede estar al servicio de la vida o de su destrucción. Qué tecnología para una sociedad liberada? La ciencia, otro tanto. Ésta ha devenido por lo general un cientificismo nos ha cegado a las más puras y esenciales verdades, la autoridad de los expertos triunfa por encima del sentido común, los saberes populares y la investigación independiente. Al mismo tiempo, nuevos descubrimientos ponen seriamente en duda aceptadas verdades, proponiendo nuevos paradigmas científicos que no cabe acceptar simplemente porqué son diferentes a lo establecido. Así, tanto los poderes fácticos como sus oponientes “alternativos” nos disputan estos terrenos y tenemos que armarnos de sentido crítico y voluntad de descubrimiento constante para ir conociendo las verdades parciales y posibles y poner la tecnología y la ciencia en su sitio, en nuestro sitio.

12)Por un análisis y regeneración de la alimentación humana.

A pesar de que somos seres más allá de nuestros estómagos, en cierta medida es también cierto que somos lo que comemos. Lo que comemos nos constituye por dentro al pasar a incorporarse a nuestra sange y nuestras células, y nos construye por fuera, a través de los actos relacionados con el cultivar, el escojer, el degustar, el compartir, el distribuir, etc alimentos. Así pues, la alimentación es también parte de la revolución. Desde una corriente ideológica y práctica revolucionaria deberíamos cuestionar nuestros hábitos alimentarios, comer con consciencia, recuperar una alimentación casera, local y de proximidad, silvestre, cultural, sana, social. Deberemos aprender a integrar salud y placer, tradición e innovación, así como otros binomios que se plantean a medida que vamos avanzando en el camino de descubrimiento de lo que nos nutre. La alimentación tiene una clara componente emocional, cultural y social, basada en el estado personal , las relaciones de amor y esfuerzo entre iguales, trabajo y cuidado comunal, integración con la naturaleza etc. que no cabe menospreciar.

13) Autogestión del saber y el conocimiento

Es fundamental para todo proceso revolucionario desarrollar formas prácticas de autogestión del saber y el conocimiento. Si no queremos ser seres adoctrinados por las instituciones educativas estatales o privadas-mercantiles, debemos ocuparnos personal y colectivamente -hasta donde lleguemos- de nuestra educación, en un proceso vital continuo, y encaminarla hacia saberes que nos ayuden a interpretar la realidad, no sólo informaciones que nos llenen la cabeza de datos disconnexos y parciales u “opiniones” varias. Debemos también encaminarnos a una formación rica en contenidos transformadores, teóricos y experienciales, y no meramente una formación “intelectual” y en “habilidades” entendida como un bien más de consumo que nos permite medrar en el sistema para conseguir un puesto de trabajo. La lectura a solas y compartida, los grupos de estudio, las charlas y programas de formación, los ateneos, las jornadas, los artículos, libros y videos..debemos encontrar formas de profundizar en lo concreto y nutrirnos al mismo tiempo de los saberes complementarios de nuestros iguales, educándonos mutuamente para alcanzar cada vez más un panorama integral de la realidad y plantearnos su completa transformación. Asimismo, la educación de los niños y niñas, más allá de la “instrucción” académica, debe ser una preocupación familiar y comunitaria de primer orden para desarollar el máximo potencial personal y colectivo de personas que son el presente y el futuro de nuestra humanidad.

14)Reintegración con la naturaleza y crítica a las megalópolis.

La cuestión mediomabiental es una problemática central en nuestros tiempos. La destrucción a gran escala de la vida nos está autodestruyendo como parte de ella. El agotamiento de los suelos, el expolio de los mares, la desertificación y la desforestación, la aniquilación de la biodiversidad, la contaminación del aire, la liberación masiva de múltiples sustancias tóxicas en nuestro entorno, amenazan con constituir un medio de mera supervivencia para desarrollar precariamente nuestro devenir. Los remiendos del sistema no son muy esperanzadores, pues se basan en proponer el mismo tipo de soluciones que nos han llevado al punto de no retorno actual. Estos remiendos institucionales, monetizados, a gran escala, propuestos desde arriba por burócratas, subvencionados, no pueden llegar a ser buenos remedios. La estrategia revolucionaria integral en estas cuestiones se debe diferenciar netamente de los macro planes institucionales y del ecologismo reformista subvencionado. La vuelta al campo, la reconexión y empatía con nuestro medio natural a través de vínculos de subsistencia y autodependencia, la reforestación masiva hecha por las clases populares, la desobediencia civil a los planes ecocidas impuestos desde arriba…todo ello debe formar parte de nuestro imaginario y prácticas.

El poblamiento racional del territorio y la descongestión de las ciudades es también una cuestión imperativa. Tenemos que tener en cuenta que la migranción a los centros urbanos fue un proceso lento, planificado y estratégico de las elites y que deshacerlo para rehacer una nueva ruralidad no va a ser tarea rápida ni fácil. En ello entran en juego factores sociales, económicos, psicológicos, de gran calado, que deberemos tener en cuenta al proponer cualquier tipo de estrategias. La relación campo-ciudad en los casos oportunos también tiene que abordarse desde nuevas prespectivas complejas, obviando análisis y soluciones simplonas y dicotómicas, y siendo conscientes de la realidad actual.

A nivel propositivo, estudiar y difundir los avances de las disciplinas ecológicas que se están desarrollando, como la permacultura y los bosques comestibles o la agricultura regenerativa para poner un ejemplo, así como las tecnologías alternativas,renovables y descentralizadas que se pueden implantar, puede ser de gran interés. Esto estando muy alerta al hecho que las renovables están siendo una vía del Estado-Capital para complementar y sustituir las fósiles sin tocar un apice el sistema de concentración de poder y expolio natural. Así, todo sistema tecnológico debería pasar un análisis integral estricto basado en las metas, ideales y valores de cada comunidad; quedando descartados los que sin poner en compromiso la subsistencia de la comunidad destruyan y opriman a los seres humanos o la naturaleza.

Asímismo, cabe estudiar las experiencias de nueva ruralidad, a fin de alcanzar una interpretación sobre las vivencias en este terreno en los últimos 30 años y poder ofrecer una formulación útil para quienes deseen escapar de las megalópolis. Todo ello se debe hacer vinculando la regeneración natural con la regeneración de la formación social actual, puesto que sin su acoso y derribo poco podremos avanzar. Revolución o barbarie. La supervivencia de la vida es incompatible con la supervivencia del sistema y ha llegado el momento de decir ¡basta!.

15)Sin las mujeres y la juventud no hay revolución posible.

Una revolución integral ha de ser tarea de la sociedad toda, nadie puede-debe quedar excluido. Hombres, mujeres, niños y niñas, adult@s y jóvenes. Las revoluciones políticas a menudo dejaron de lado los aspectos más íntimos, humanos, relacionales y convivenciales de los seres humanos, por lo cual muchas mujeres no se han sentido comprometidas con estos cambios. Pero una revolución integral por su propia naturaleza nos necesita a tod@s. Las mujeres deben superar su victimización histórica, su dependencia, inseguridades y sentimiento de inferioridad, y recuperar la autonomía y la fuerza para actuar en el mundo. Cómo hacerlo? No es nada fácil. Los objetivos y las formas que propone el sistema instituido para emancipar a la mujer no hacen más que embrutecerla, por esto tenemos que trascender estas estrategias sistémicas y encontrar nuestra forma peculiar de aportar al mundo, en igualdad de condiciones ellas que ellos. Nos debemos ayudar entre iguales, puesto que las que luchamos contra el poder somos pocas y vamos contracorriente, nos necesitamos, os necesitamos. No nos podemos encerrar en temas de mujeres y punto, debemos huir de convertirnos en un guetto de género. Hay que cuidar de lo pequeño y cotidiano mientras pensamos y transformamos las cuestiones globales, puesto que sino nos convertimos en seres superficiales y empequeñecidos, y de otro modo caemos en meras abstracciones y caricaturas de lo que podríamos ser en complitud de cuerpo y alma. Tenemos que recuperar la profundidad de una vida integral, como seres humanos en general, y como mujeres en particular.

La revolución integral se hace para acabar con todo tipo de sexismo y con el patriarcado, por la complementariedad de virtudes y la crítica a las imposiciones de género por ambos lados. En este sentido, también los hombres tradicionalmente han sido seres afectados por las ideologías y construcciones de género, sobretodo emocionalmente, convirtiéndose a menudo en verdaderos analfabetos en los campos de la sensibilidad interior y empática. Ellos deben recuperarse de esta mutilación y de otras, y nosotras de la nuestras.

Por otro lado, no podemos perder a la juventud, que debería ser fuerza agente de primer orden en cualquier cambio revolucionario. La juventud y los estudiantes estan siendo encerrados en un sistema educativo normalmente adoctrinador, estatal o privado, en sus años de más inquietud, curiosidad y creatividad, y la frustración y la incomprensión crecen en su interior. Atrapados en una realidad virtual más que real, hipermimados y aislados, embrutecidos por un ocio comercial y desarraigado, corren el riesgo de no ver salida y de no comprender nada. En unos hogares con poco tiempo para la relación y el amor, sólo guiados por tiempos compartidos de ocio consumista o el ver la televisión, no se desarrollan plenamente como individuos. Debemos encontrar nuevas estrategias formativas y autoconstructivas integrales, que den posibilidad de desenvolverse plenamente a los jóvenes a nivel vivencial, mental, físico, emocional y espiritual, entre iguales. Debemos de compartir con ellos la importancia de la autoconstrucción de sus personas y de la sociedad en la que malviven, insuflarles ilusión para generar las necesarias y deseables transformaciones civilizacionales que debemos afrontar conjuntamente.

16)El papel central del arte, la creatividad y la belleza.

«Si pensamos en una estrategia para la regeneración social no podemos dejar a un lado la necesidad de belleza en las cosas, en las relaciones, en las personas y en las instituciones, la necesidad de estética y de entrega de valor a cada acto humano. Solo una sociedad que sea capaz de estar en un permanente esfuerzo de creación, en una inquebrantable decisión de constituirse cada uno y cada una en un exponente de la excelencia y la virtud humana puede ser una sociedad del ascenso de la civilización como compendio de las mejores posibilidades de nuestra especie».(Prado Esteban)

Desarrollar esta tríada es parte indisociable de cualquier proceso transformador integral. Los seres humanos somos seres culturales, trascendentes, simbólicos, sensuales, estéticos y perceptivos, no meramente utilitaristas e intelectuales. Lo bello debe ser útil, lo útil debe ser bello. Se hace necesaria una crítica al abundante arte posmoderno que busca la “belleza” por si misma, representando en realidad la fealdad y el sin sentido más absolutos que constituyen un claro espejo del mundo en el que vivimos. Lo artístico no puede ser tampoco realizado sólo por “los artistas”, cayendo en una profesionalización y mercantilización del arte que lo pervierte y paraliza. Aunque lo profesional exista como expresión de sublimes dones personales que cabe alentar, debemos recuperar también desde lo revolucionario su dimensión popular y desprofesionalizada. El ser humano es expresivo, no sólo piensa sino que también se mueve, siente, baila, esculpe, pinta, canta y todo un abanico de formas de expresión más allá de lo intelectual que no podemos olvidar como personas humanas integrales que queremos ser. El arte hace la vida más bonita y la belleza es una necesidad del alma. El excesivo peso de nuestra “educación” en nuestras capacidades mentales nos ha vuelto seres analfabetos para otras formas de expresión que son las que nos hacen no solo humanos sino palpitantemente humanos, seres vivos. Autoconstruirnos como seres humanos es pues, también, regenerarnos de las limitaciones impuestas por los excesos y defectos de nuestra des-educación, construirnos en la multiplicidad de variaciones de expresión que nos constituyen como amalgamas infinitos de color y forma.

17)Recuperar la fiesta, el ocio, y la celebración popular y autogestionada.

«Sociedad, vuelve a ser pueblo!»(Kenny Arkana)

«Si nos ocupamos del trabajo tenemos que hacerlo de la fiesta. No puede haber vida humana buena sin festividad y diversión, pero hoy el orden vigente las ha transformado en modos de embrutecimiento y en un negocio. Recuperar la fiesta popular es tarea necesaria.»(Félix Rodrigo Mora)

Una revolución integral hoy en día debería poner en el centro una regeneración social, convivencial y cultural desde el pueblo y para el pueblo. Debemos recuperar la cultura popular, en tanto que saberes y habilidades múltiples de las gentes modestas, para salir del actual estado de aculturación, anomía y caos vivencial. Si el pueblo no es pueblo, si no existe por sí, diferenciado del Estado, no pude ser ni siquiera libre porque ni siquiera alcanza a ser. Asimismo, la cultura popular debe ir más allá de la tradición, no se puede quedar en un mero conservadurismo de museo, puesto que esta se caracteriza por ser autocreada y por lo tanto debe combinar aspectos históricos y celebraciones innovadoras y pertinentes al sentir de la actualidad. La cultura de masas importada nos desenraiza y nos condena a ser espectadores pasivos y no actuantes, dependientes en todo caso de las instituciones y los artistas profesionales para nuestro “entretenimiento”; la fiesta actualmente suele ser un momento de desenfreno y vacío, en vez de un momento de plenitud y de compartir, además de una oportunidad de desarrollar nuestras más variadas capacidades.

18)Comprendiendo el pasado para construir el futuro.

«Quien controla el pasado controla el presente, quien controla el presente controla el futuro».(George Orwell)

«Debemos leer en la historia el silencio de los vencidos»(Simone Weil)

«Los seres humanos luchan y pierden la batalla, y aquello por lo que peleaban se impone a pesar de la derrota, y cuando esto surge resulta no ser lo que ellos verdaderamente querían, y otros seres deben luchar por lo que ellos querían pero bajo otro nombre».(William Morris)

El sujeto concreto es siempre él y sus circunstancias. Por eso, cualquier alteración cualitativa del orden establecido no puede concebirse ni efectuarse, por un lado, si no es integrada en los
procesos históricos (y por esta razón es menester estudiarlos y conocerlos, sentirse parte de la historia humana, inserirse en una “historiología” que nos constituye al tiempo que la constituimos).Somos sujetos activos de la historia y nos proyectamos a través del tiempo cuando podemos conocerla y comprenderla y de este modo, transformarla. La historiografía oficial está basada en mitos que sustentan el actual régimen de dominación, presentandolo como un proceso evolutivo, “natural”, de “progreso” continuado, etc. Es tarea revolucionaria desenmascarar estos mitos y oponerles la historia de los vencidos, la compleja historia de resistencias y construcciones alienas al orden establecido y por eso mismo repetidamente vilipendiadas, marginadas, ignoradas o calumniadas. Es pues tarea revolucionaria investigar y difundir la historia de los diversos movimientos por la autonomía y la emancipación que se han dado en distintos siglos, países y lugares; la revolución de la Alta Edad Media hispana, el Cristianismo primitivo, las instituciones populares del Comunal y el Concejo Abierto, etc.

19)Por una salud y una medicina autogestionadas y holísticas.

«En un momento de caída continuada de la salud y el vigor corporal es urgente ofrecer una respuesta a la medicina institucional, estatal-privada, cada día más peligrosa y dañina.»(Félix Rodrigo Mora)

El sistema de salud actual es un fracaso en cuanto a contenidos y a contingentes, factores intrínsecamente relacionados. La forma de abordar los problemas de salud actualmente en las instituciones dominantes es reduccionista, mecanicista, dependiente en todo caso de fármacos y cuidados externos -y, a poder ser, caros-. La mayoría de las veces no hay tiempo ni interés por la persona y sus dolencias desde un punto de vista integral y holístico -emociones, pensamientos, vida trascendente, cuerpo, etc- sino meramente particular, concreto, por partes y desvinculado del todo. Es un sistema dedicado a proporcionar remiendos que sólo son parches para seguir funcionando, y no remedios para la sanación. A nivel contingente, la sanidad está controlada en la mayoría de los casos por la voluntad de las grandes mafias farmacéuticas, fuertamente ligadas y promocionadas por el aparato estatal o capitalista en proporciones diversas, administrada por burocracias o dirigentes empresariales alejados de la realidad, y proporcionada por médicos adoctrinados en dogmas y paradigmas muy arraigados en un pretendido cientificismo difícil de cambiar. En este tipo de sistema, en el mejor de los casos te vas a casa con un remiendo temporal y, en el peor, sales con un diagnóstico de alguna enfermedad provocada por el mismo sistema que debería sanarte -como acertadamente denunció ya en su día Ivan Illich-. Así pues, la dimensión sanitaria es un campo de regeneración básico para el bienestar humano y debemos proponer nuevos paradigmas de sanación innovadores así como formas de funcionar que acaben con la “tiranía” de los expertos y se adapten mejor a los objetivos de preservar la salud y no cronificar la enfermedad.

20)Por la regeneración del Eros, el amor y la sexoafectividad libres, más allá de la coerción y el adoctrinamiento. Por una maternidad y paternidad libres y conscientes.

Lo erótico y la pulsión sexual, el placer íntimo inocente, la democracia del tacto, como fuentes de vitalidad y revolución. Por la variedad de sus expresiones y grados, superando tanto la represión como la banalización por saturación. No sólo nos construye el sacrificio, también nos construye el placer. El placer dilata el ego, nos ayuda a relajarnos, a trascendernos, a conectar con los demás. A liberarnos de la cárcel del yo. No debemos de confundir el placer con el placerismo, con una mentalidad comodona y hedonista, condescendiente o auto-indulgente. Pero el derribo sistemático del deseo, de lo biológico-instintivo, de lo erótico-afectivo en la sociedad actual está desmoronando al sujeto y a las bases de toda vida humana. La biopolítica y la intromisión continuada por parte de las estructuras de poder así como incluso la presión  del entorno próximo hacia la libertad de sentir en este ámbito es demoledora. A nivel social, las relaciones actualmente son a menudo auténticos campos de batalla donde se expresa lo peor de los seres humanos e impera el egoísmo, la superficialidad, el consumismo… Debemos recuperar nuestra dimensión sensitiva, sensual, erótica, infinitamente amorosa, no mercantilizada ni mediatizada por lo que nos venden que debería ser sino autoconstruida libre, consciente e íntimamente con nuestros iguales.

La maternidad y la paternidad, libremente elegidas, han de ser también valoradas como lo que son: puntales para el desarrollo subjetivo de una extrema capacidad de cuidado y de amor, y nicho de nuevos seres cuya crianza es el futuro de la humanidad y nos incumbe a tod@s.

21)Por el desarrollo de una estrategia revolucionaria integral, elaborando un plan de acción.

«Cuando no hay visión el pueblo perece»(Libro de los proverbios, Antiguo testamento)

«Nada grande ni revolucionario puede hacerse sin un proyecto estratégico que guíe la acción.»(Prado Esteban)

Vivimos aún en las derivas de un 15-M que, a pesar de sus notables elementos positivos, nos recuerda que por aquél entonces no supimos o no pudimos ofrecer un plan o proyecto de transformación integral de la sociedad desde abajo, con elementos innovadores y pertinentes y análisis integrales y radicales. Por este motivo, la euforía inicial de aquellos tiempos derivó por un lado en poco menos que elementos coordinativos y luchas de resistencia y reivindicación, hiperactivismo y movimentismo con escasa reflexión, y por el otro en la cooptación de las fuerzas y esfuerzos de muchas personas deseosas de cambio por parte de partidos políticos izquierdistas y reformistas que actuan de legitimadores y recambios del mismo sistema contra el que pretenden luchar.

Nosotros querríamos aportar en los próximos tiempos -y así lo venimos haciendo desde distintos frentes desde hace unos años-, a la tarea de articular y difundir un discurso y prácticas de transformación total para el siglo XXI, que puedan unir a la mayoría de sujetos conscientes y activos de las clases populares en la imprescindible tarea de regenerar la vida y la civilización.

Las élites sistémicas a nivel económico, político, militar, ideológico etc trazan planes de actuación, dedican esfuerzos a analizar la situación y a imaginar vías posibles para llevar a cabo sus objetivos y metas. Mientras, los sujetos de las clases populares tendimos a vivir en el día a día, con una “estrategia” meramente defensiva y cortoplazista. Hemos de remediarlo.

Debemos partir de un análisis de la realidad lo más abarcador posible, partiendo de lo concreto y no estancándonos en un momento determinado del tiempo sino fijándonos en la evolución que siguen las tendencias dominantes en cada asunto que examinemos. Tratando de ver asimismo los aspectos o cuestiones “estratégicas” y por tanto esenciales que entran en juego en cada situación, cuestiones que abordarlas representa un punto de inflexión ineludible y un avance a nivel cualitatitvo en el camino transformador. Debemos decidir aspiraciones y objetivos, metas materiales e immateriales que sean parte coherente de un mismo proyecto. Luego habría que ver el cómo ir avanzando, a nivel general, y a nivel concreto, empezando a entrar en la cuestión de las tácticas.

Hay que tener en cuenta que la estrategia consta de varios “niveles”, existe una estrategia de caliz más “operativo” o “práctico”, una estrategia a un nivel más reflexivo-general-atemporal; la estrategia en toda su complejidad debe contener una visión integral y al mismo tiempo concreta de los distintos aspectos, de modo que el pensamiento estratégico impregne nuestras reflexiones y acciones particulares, es decir que sea transversal. Finalmente, es también ineludible determinar o auto-desarrollar el sujeto de la revolución, el quién. Otras cuestiones que están sobre la mesa: la articulación y unión entre individuos y colectivos, el alcance de lo que se comparte, quién hace qué y por qué, debe existir un movimiento y/o una organización..? Todos estos temas se tienen que ir trabajando poco a poco desde distintos frentes y por parte de un numero considerable de personas pensantes, puesto que conforman el sentido de construir y compartir estrategia. 

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